Posteado por: Samuel Tarazona | 9 febrero, 2010

Blade Runner: Un perfecto futuro imperfecto

El cine puede significar diferentes cosas para cada espectador. Desde un lugar donde ve reflejados sus propios sentimientos, aspiraciones, frustraciones, sueños; hasta un mundo donde es posible vivir historias completamente inverosímiles que poco tienen que ver con la realidad. Dentro de todos los géneros posibles dentro del cine uno de los más ricos y a la vez uno de los menos comprendidos, es el de la ciencia ficción. Tal vez porque en sus inicios era un género menor donde directores con poco ingenio y aún menos recursos lo explotaron hasta el cansancio creando algunas de las más vergonzosas películas de la historia, la ciencia ficción en la mayoría de los casos ha sido relegada al ámbito del cine comercial y en otros casos menos afortunados a la llamada Serie B (películas con bajo presupuesto orientado a un segmento de mercado específico). Sin embargo en algunos casos, y cada cierto tiempo, una interesante historia de ciencia ficción llega a manos de un director con la suficiente creatividad para plasmarla en la pantalla de un modo tal que desafía no solo nuestra imaginación sino nuestros propios conceptos sobre lo que significa ser humano, trascendiendo su género cinematográfico para convertirse en verdaderas obras de arte.

En un artículo anterior hablamos brevemente de las ideas provocadoras que Stanley Kubrick introdujo en 2001, Odisea en el Espacio. Esta vez, nos referiremos a la película Blade Runner, del director Ridley Scott y estrenada en 1982. Basada en la obra del escritor norteamericano Philip K. Dick, “Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?” publicada en 1968, la idea de hacer una película basada en ella se remonta a 1969 cuando Martin Socorsese se mostró interesado en la obra, sin embargo nunca formalizó este interés. A partir de 1974 se escribieron algunas adaptaciones de la obra al cine y en 1980 el director Ridley Scott, que venia de filmar “Alien, el Octavo Pasajero” aceptó el reto de llevarla al cine.

Desde un principio el rodaje fue desafiante. Los actores y el equipo de producción se encontraban bajo fuerte presión de parte del director quien hacia modificaciones al guión continuamente y exigía repetir las escenas una y otra vez hasta su completa satisfacción. Además las ideas visuales de Scott eran demasiado complejas para los recursos técnicos del momento, lo que incrementaba los tiempos de filmación y agotaba el financiamiento existente. Los conflictos con las compañías productoras también se hicieron evidentes cuando comenzó el proceso de edición. Se exigió incluir una narración de parte del personaje de Harrison Ford para que los espectadores no se sintieran confundidos con lo que ocurría y se incluyó un “final feliz” para aliviar en parte la atmósfera sombría del resto de la película.

El estreno que se dio en 1982 no fue nada auspicioso. Los espectadores no respondieron como se esperaba y la crítica, si bien reconocía que era visualmente espectacular, no mostraba el mismo entusiasmo con la historia. Fue con el pasar de los años que los méritos de Blade Runner fueron reconocidos. Lo primero fue su influencia visual. Una serie de comerciales, series, videoclips de música y películas imitaban su estilo visual (en gran parte obra del diseñador Syd Mead quien a su vez se inspiró en el trabajo del ilustrador Moebius). Las repeticiones en televisión la mostraron a un nuevo público que no la vio en su momento y luego a una nueva generación. Un emergente mercado de alquiler y venta de películas ayudó a crear un culto alrededor de esta película que tenía ventas sostenidas en VHS y Disco Láser. En 1991, un creciente interés por nuevas versiones de la película que salían a la luz llevó a la Warner Bros. a ofrecerle a Ridley Scott editar la película nuevamente a su gusto para su reestreno. Si bien Scott aceptó el ofrecimiento su agenda no le permitió concentrarse a tiempo completo con el proyecto. En 1992 fue estrenada en cines esta versión subtitulada “The Director´s Cut” o la “versión del director” que tuvo bastante éxito e incluso superó en taquilla a la de su estreno original. La crítica esta vez tuvo que reconocer que se equivocó en su percepción inicial e incluso críticos que denostaron el estreno de 1982 esta vez alabaron el filme. Su concepción visual del futuro se veía tan complejo y espectacular como 10 años antes y los temas de los que trataba fueron mejor comprendidos esta vez.

La influencia de Blade Runner se puede seguir hasta el cine del día de hoy y el interés no ha decrecido. A fines del 2007 una nueva versión de la película fue hecha para ser publicada en DVD y Blu-Ray incluyendo efectos visuales mejorados y actualizados a la alta definición de estos días llamada “The Final Cut” bajo la supervisión de Scott. A ello se suma una serie de material adicional donde se incluyen todas las versiones de la película existentes, documentales, galerías de fotos, entrevistas, escenas cortadas, etc. que conforma un paquete de colección presentado por el mismo Ridley Scott.

Pero más allá de su logro visual, que es lo primero que llama la atención, la complejidad de su historia y los temores que manifiesta siguen tan vigentes hoy como el día de su estreno, o aún más. Un futuro sucio, desorganizado, completamente superpoblado como el que ya existe en algunas ciudades del planeta; un clima oscuro y lluvioso explicado tal vez por un radical cambio climático como el que se vive actualmente; una extinción de la fauna del planeta que lleva a desarrollar copias genéticas artificiales; el dominio de las omnipotentes y omnipresentes corporaciones globalizadas y ante todo ello la creación de androides genéticamente diseñados para realizar los trabajos que nadie quiere hacer pero suficientemente avanzados para pensar por si mismos y cuestionarse su origen y su propósito es una de las ideas más sugerentes de la película. ¿Hasta donde llega la responsabilidad de los humanos ante esas creaciones que los ven como dioses que los han abandonado? en un mundo absorbido por el consumismo los replicantes resultan ser los únicos que se cuestionan por las cualidades humanas que les han sido impregnadas. Mientras los humanos son fríos y autodestructivos, los replicantes son guiados por las emociones y por el deseo de alargar sus vidas. Al final de la película, un replicante resulta ser más “humano” que los humanos que lo crearon y lo persiguen para destruirlo.

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Responses

  1. Si pues, Vangelis creo que ha sido subvalorado porque ha sido un creador muy versátil y original desde su època con la banda de rock progresivo que tenìa con Demis Roussos (Aphrodite’s Child)

  2. Creo que parte del mérito corresponde a Vangelis.


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