Posteado por: Samuel Tarazona | 25 febrero, 2010

Viajes en el Tiempo (Parte I): Viajes al Futuro

Uno de los argumentos preferidos dentro de la ciencia ficción es el relacionado a viajes en el tiempo. En infinidad de ocasiones hemos visto las elucubraciones de los autores sobre lo que ocurriría si fuera posible influir o cambiar la línea de tiempo. Siendo nuestra percepción del tiempo de tipo lineal, es decir, que lo percibimos en un sólo sentido y nuestros cerebros van acumulando los recuerdos conforme este avanza, resulta intrigante saber lo que pasaría si fuera posible alterar esa línea y hacer un salto tanto para atrás como para adelante. Las preguntas que surgen son de naturaleza extraña y las respuestas son aún más bizarras pero ¿tiene algún sentido hacerse esas preguntas? ¿Es posible hacer un viaje en el tiempo? ¿Cuál es la postura de la ciencia respecto a este tema? En los próximos artículos intentaremos dar un breve repaso a algunas de las teorías que tratan de dar respuesta a estas interrogantes.

Viaje al Futuro

A.Einstein

Dejemos algo en claro para empezar: todos nos encontramos permanentemente viajando hacia el futuro. Si deseamos conocer lo que ocurrirá de aquí a un año simplemente debemos esperar a la llegada de ese día. La idea clásica de viaje en el tiempo sin embargo, sugiere hacer ese desplazamiento en la línea de tiempo sin percibir el paso del mismo y sin haber envejecido. Dentro de las teorías físicas conocidas es la Teoría Especial de la Relatividad de Einstein la que permite una especie de viaje en el tiempo hacia el futuro. Consideremos un observador A situado en un punto de referencia inercial y un sujeto B que se desplaza a gran velocidad partiendo del punto A. Para el sujeto A el paso del tiempo en B  se percibirá más lentamente como consecuencia de su aceleración. Conforme más cercana sea su velocidad a la de la luz la dilatación del tiempo será mayor y lo que para el sujeto B significan pocos años de viaje para el sujeto A estacionario podrían ser muchos cientos. Al encontrarse de nuevo el sujeto A habría envejecido mucho más que el sujeto B aunque para ambos el tiempo local haya transcurrido de modo normal. Esta idea ha sido postulada en la llamada “paradoja de los gemelos” y es uno de los ejemplos más claros al momento de describir la relación entre la velocidad de la luz y el tiempo. Todo esto quiere decir que para viajar hacia un futuro lejano envejeciendo la menor cantidad de tiempo posible sólo necesitamos construir un vehículo capaz de acelerar a una velocidad lo más cercana a la de la luz, algo imposible para nuestros conocimientos técnicos actuales.

El dispositivo anteriormente sugerido sólo nos permite desplazarnos en un sentido y no es realmente un viaje en el tiempo sino un desplazamiento en el espacio a una velocidad tal que modificamos el paso del tiempo sobre nuestros cuerpos retardando los efectos del envejecimiento. Un viaje en el otro sentido, es decir hacia el pasado, resulta mucho más difícil de teorizar y requiere que conozcamos más sobre la verdadera naturaleza del tiempo y de las concepciones que se han tenido de él a través de la historia.

 

 

 

 

 

 

 

Arriba a la izquierda tenemos las transformaciónes lorentzianas de las coordenadas del espacio y el tiempo. La última de ellas permite determinar la dilatación del tiempo que ocurre entre dos sistemas con uno de ellos viajando a una velocidad constante expresada en términos de la velocidad de la luz. De los cálculos podemos verificar que mientras más cercano a la velocidad de la luz se encuentre el sistema en movimiento mayor será la dilatación del tiempo. Para lograr “avanzar” en el tiempo de un modo verdaderamente interesante la velocidad debería ser por lo menos un 90%  la de la luz. Se puede verificar además el resultado absurdo que resultaría de igualar la velocidad a la luz. El gráfico de la derecha muestra el factor de Lorentz como una función de la velocidad. Podemos apreciar el incremento exponencial en la dilatación temporal (eje Y) cuando más cercana está la velocidad (eje X) a la de la luz (c=1)

En el próximo artículo comentaremos algunas de las principales corrientes del pensamiento que han surgido sobre la naturaleza del tiempo desde la época de la antigua Grecia hasta nuestros días.

 

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