Posteado por: Raúl García Carpio | 3 enero, 2011

Sobre el Origen y la Crisis de la Idea de Progreso (III)

Balance y Replanteamientos

Un aspecto que es importante rescatar es la innegabilidad del progreso material experimentado en el mundo en los últimos siglos. Las condiciones promedio de vida de la edad media son incomparables con las de la actualidad, hay mucha menos ignorancia, zozobra y temor por la seguridad personal. El mundo occidental ha fortalecido lo que se podría considerar el mejor sistema social que haya existido. Se han garantizado muchas libertades individuales y se está en condiciones tecnológicas  de acabar con el hambre en todo el mundo. Lo que parece necesitarse es que los gobiernos y todos los ciudadanos tomen en cuenta las consecuencias de sus actos sobre el futuro de la humanidad y entiendan, como dice Popper, que su responsabilidad no termina con su muerte.

En este sentido, y siguiendo nuevamente a Popper (1995), parece necesario que paralelo a este optimismo en lo que atañe al presente, debe tenerse cuidado de no prolongarlo fácilmente al futuro, no existe algo así como una ley del progreso, ni siquiera en la ciencia ni en la técnica, el progreso no se puede conceptualizar ni siquiera como probable. Para Popper, a pesar de la “alta traición” de muchos intelectuales, que anuncian una nueva religión pesimista, según la cual vivimos en un infierno moral y nos encaminamos a la destrucción y que  estamos inmersos en una estructura de poder que aniquila a los sujetos , la verdad es que por el contrario nunca ha habido una sociedad tan dispuesta a hacer reformas como la nuestra y que existe una disposición ética a hacer sacrificios, y que, más bien, contrariamente a lo que se dice somos demasiados  “buenos“ que nos dejamos convencer sin antes hacer un análisis riguroso por ideologías con un gran llamado ético como el comunismo. Para él la postura de un “racionalismo crítico” está más vigente que nunca y hace un llamado para cuidarse de adoptar posturas “críticas” que en verdad esconden muchas veces más que una desconfianza gratuita en la ciencia y resurgimiento del “ Irracionalismo “

Popper cree necesario este corte tajante del pasado con el futuro, aunque uno influya en el otro, dejar descansar el porvenir en percepciones ideologizadas de lo que vendrá es renunciar a la libertad y capacidad de acción. El futuro está abierto, y nosotros somos responsables en conseguir un futuro todavía mejor que el presente. De allí que planteamientos como los de Francis Fukuyama (1990) acerca del “Fin de la historia”, le parezcan disparates insostenibles, ya que el autor no hace mas que retomar a Hegel y afirmar que en el mundo la historia está llegando a un fin (telos) entendido como la paulatina ausencia de conflictos ideológicos, esta surgiendo un consenso sobre la deseabilidad de la Democracia Liberal como sistema político y del Capitalismo como sistema económico. De esta forma el Resurgimiento de los Fundamentalismos en las naciones islámicas y el Neofascismo no serian mas que conflictos surgidos en estados en proceso de adecuación. Ya no existirán los estados presas de la historia y los conflictos a gran escala desaparecerán. Estas afirmaciones hacen ver que en Fukuyama existe el peligro de querer avisorar tendencias necesarias en la historia, lo que haría a su propuesta fácilmente criticable como una nueva postura historicista, además de criticas referidas a su sesgada interpretación de Hegel . Por otro lado Fukuyama esta ligado al “Liberalismo Doctrinal” y al ser consciente de que las principales ideologías fluyen del Primer al Tercer Mundo, no existiría una clara objetividad en su análisis.

También es útil analizar el papel que manifestaciones culturales como la Religión pueden tener en la, para Nisbet, necesaria rehabilitación de una idea de progreso redefinida, él destaca el papel del Cristianismo en este proceso, su concepción sobre un sentido y finalidad de la historia, como es la perfección del género humano y la construcción del Reino de Dios sobre la tierra habría sido uno de los elementos dinamizadores más importantes del progreso occidental. Así lo reconoce el teólogo evangelista Francis A. Schaeffer (1969), al citar la interpretación que dio Francis Bacon a la Caída “El hombre, al caer, cayó simultáneamente de sus estado de inocencia y dominio que ejercía sobre la naturaleza, ambas pérdidas pueden ser reparadas en parte, la primera por la religión y la fe, la segunda mediante las artes y las ciencias”. Por otro lado la convicción de que existe un Dios Razonable está en la base de la idea del progreso científico alcanzable con la investigación rigurosa.

El cristianismo, tal como lo manifiesta Mircea Eliade (1968), es una religión histórica, hace protagonista al hombre de su historia y lo compromete en el servicio a los demás, contrariamente a lo que sucede con las religiones naturales, llenas de arquetipos y repeticiones, como las concepciones del tiempo cíclico y las religiones basadas en la reencarnación sucesiva, que traen como consecuencia que se niegue un papel a la solidaridad humana y el progreso sea una categoría carente de sentido, de este se explicaría la inmovilidad de estas sociedades, donde predominan sistemas de castas y se nota una gran indiferencia frente al sufrimiento ajeno, ya que se lo considera necesario en el proceso de purificación en vidas sucesivas.

Particularmente creemos que la meta del progreso de la humanidad es una meta deseable, pero debemos ser plenamente conscientes de lo que deseamos y la forma de alcanzarlo depende enteramente de nuestra capacidad y acción . Retos como la Erradicación de la pobreza a nivel Mundial (PNUD, 1995) nos obligan a buscar el diálogo permanente  entre organismos internacionales y gobiernos para hacer viables estos objetivos. Lo mismo se puede decir del Desarrollo Sostenible, las conferencias y reuniones mundiales sobre el medio ambiente están obligando a una redefinicion de los patrones de acumulación (CEPAL,1991; Banco Mundial 1993)  y el abandono de creencias netamente modernas como un progreso ilimitado y la reduplicación de las condiciones de vida de los Paises ricos en los Paises más pobres. Pautas como el elevado consumismo a expensas del medio y el desarrollo tecnológico intensivo en recursos se están empezando a dejar de lado.

En este sentido también se dirigen las criticas  culturales a las teorías de la Modernización y la economía del Desarrollo (Banuri, 1990), haciendo eco de los descontentos que ha traido la “Occidentalizacion” de sus planteamientos y el dominio de los “Mapas impersonales sobre los personales“, es decir tomar a los individuos como desprendidos de su entorno social, fisico e intelectual, contrariamente a una cultura personal en la que cada individuo se percibe a sí mismo en función a sus relaciones fluídas y continuas con los demás. La creencia de que el primer mapa (el impersonal) es superior es típica de Occidente, lo que tiene implicancias ontológicas (individualismo), epistemológicas (Positivismo y separación sujeto-objeto)  y Cosmológicas (instrumentalismo) .

En su visión alternativa, Banuri retoma la idea de progreso entendida como la “expansión de la conciencia de Opresión en la sociedad“, es decir ha habido una reducción de las libertades como consecuencia de la implementación de políticas arbitrarias. Se busca también destecnocratizar la noción de progreso, de tal manera que una fácil cuantificación no determine lo que es deseable y no  deseable,  sino que la decisión no quede fuera de los miembros de la sociedad.

De este modo se reivindican los modos propios (indígenas) de conocimiento, la resistencia a la centralización de la autoridad (Moreno, 1985) y una ruptura epistemológica mas fuerte  que busque la descentralización en la adquisición del conocimiento.

La toma en cuenta de estos problemas exige una participación multidisciplinaria de los científicos sociales, pero encierra el peligro del surgimiento de  un relativismo cultural que impida políticas coherentes y exige un mínimo rango de comparación entre los paises. En este sentido el trabajo del PNUD  sobre el Indice de Desarrollo Humano es una alternativa sensata y realista que permita evaluar el progreso relativo sobre la efectividad de las políticas en mejorar las condiciones de vida de los paises. Hay que tener en cuenta paralelamente que existe lo que los antropólogos llaman los rasgos culturales comparables, como la efectividad de las técnicas medicinales para aliviar la enfermedad, los cuales deben considerarse para no paralizarse en la inacción.

La crisis de la idea de progreso es lo bastante profunda como para que en varias ramas de la teoría social se están buscando formas de abordar el problema en el análisis de temas como el de la naturaleza de los movimientos sociales surgidos en las últimas décadas (ecologismo, Ambientalismo, Feminismo) los cuales no se pueden explicar sin recurrir a estas categorías tal como indican Riechmann y Fernández (1995). Estos últimos autores muestran cómo enfoques ligados al Interaccionismo Simbólico o la Acción Racional les ayudan a delimitar la posibilidad de la acción colectiva sobre la base de dos metas históricas: Evitar la destrucción del mundo (verosímil y cada vez más probable, como resultado no intencionado de las ciclópeas fuerzas movilizadas por un capitalismo industrial entregado a una ciega dinámica productivo – destructiva) y a reconstruir vínculos sociales sobre la base de la igualdad, libertad y solidaridad.                 

Referencias

Banuri, Tariq (1990) “Modernization and its Discontents: A  cultural perspective on the Theory of Development“, en: Marglin, Apffel y otros ( editores) Dominating Knowledge, Development, Culture and Resistance . Clarendon Press, Oxford, Cap. 3.

Banco Mundial. Informes sobre el  Desarrollo Mundial 1990 a 1996. Washington

Eliade, Mircea (1968) “El Mito del Eterno Retorno. Arquetipos y Repetición”. Buenos Aires – Barcelona : Emecé Editores.

Fukuyama, Francis (1990) El debate sobre el “Fin de la Historia” . Reviste Facetas, N° 89. 3/90

Hamilton, Gary (1994) “Civilizations and The Organization of the Economy” . En: Neil J. Smelser and Richard Swedberg ( editores) The Handbook of Economic Sociology. Princeton University Press , Princeton N.J. Russel Sage Foundation New York.

Miles, Ian y John Irvine (1979) “The Poverty of Progress. Changing Ways of Life in Industrial Societes”. Great Britain: Pergamon Press

Nisbet, Robert (1980) “Historia de la Idea de Progreso“ Barcelona : Editorial Gedisa.

Popper, Karl (1995) “La Responsabilidad de vivir “. Escritos sobre política, historia y conocimiento .Barcelona : Ediciones Paidos- Ibérica

Riechmann, Jorge y Francisco Fernandez Buey (1995) “Redes que dan Libertad, Introducción a los nuevos movimientos sociales”. Barcelona: Ediciones Paidos

Rossi, Paolo (1966) “Los filósofos y las máquinas 1400-1700“ Barcelona : Editorial LABOR

Sakaiya, Taichi (1994) “Historia del futuro : La sociedad del conocimiento“ Santiago de Chile : Editorial Andrés Bello

Schaeffer, Francis A. (1969) “Huyendo de la Razón” . Ediciones Evangélicas Europeas. Barcelona

Touraine, Alain (1995) “Crítica de la Modernidad“ Buenos Aires : Fondo de Cultura Económica


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