Posteado por: Raúl García Carpio | 5 enero, 2011

Reflexiones sobre las formas más adecuadas de organizar las actividades económicas (I)

La mejor forma de organización de las actividades económicas dentro de una sociedad es uno de los aspectos más debatidos a nivel filosófico y de política económica debido a las consecuencias que la adopción de determinado sistema económico tiene sobre el bienestar de los ciudadanos. En el desarrollo de las ciencias sociales, y en particular de la economía, han existido respuestas diferentes a la pregunta sobre cual es la mejor de organizar la vida económica de un país. Sin embargo, una respuesta contundente al debate es complicada debido a las dificultades metodológicas existentes en las ciencias sociales, y los problemas que existen para generalizar los hallazgos de la historia y antropología económica. En esta breve discusión, basada en una presentación que hice en los llamados Cafés Filósficos de la Asociación Cultural Buho Rojo (especificamente en el Café Filosófico Nº 324 del 14 de mayo del 2005, con el título resumido y ligeramente cambiado respecto a mi propuesta original de “Es el Socialismo superior al Capitalismo”), trato de generar una discusión de estos temas un poco más moderna en base a algunos alcances de la economía de la información y la economía institucional.

 La economía desde el punto de vista institucional

En este debate se fueron acuñando algunas definiciones, siendo una de las principales la “economía”, la cual Karl Polanyi define de un modo “sustantivo” como “el proceso institucionalizado de interacción continua entre el hombre y el medio, en base a la cual éste obtiene los medios materiales para satisfacer sus necesidades”. En este sentido, la organización de la actividad económica está inserta dentro de un sistema más amplio de cómo se organiza la sociedad y sus instituciones. 

En este contexto, el surgimiento del “mercado” como un intercambio orientado a obtener ganancias individuales, habría surgido según Polanyi alrededor del siglo V A.C., como una institución relativamente nueva que rompía esquemas de organización de las sociedades autárquicas. Incluso filósofos como Aristóteles tuvieron problemas para explicar su finalidad, pues no se concebía un comercio con el fin de la ganancia individual sino sólo con el fin de asegurar el autoabastecimiento de la “polis”.

La “Eficiencia” del Mercado

Ya desde el nacimiento de la ciencia económica ortodoxa, en el siglo XVIII, Adam Smith postuló que dejando que los individuos tomen sus decisiones producción y consumo de forma descentralizada, dentro de los mecanismos de mercado, se generarían los incentivos adecuados para que cada uno obtenga el mayor beneficio posible (“mano invisible”) y por lo tanto también la sociedad. De esta forma, surgía una primera gran corriente de pensamiento económico “liberal” donde se optaba por una solución “descentralizada” a la organización de la vida económica fundamentada en la concepción de que cada individuo busca su propio bienestar.

Estas ideas fueron formalizadas posteriormente dentro de la escuela “marginalista” y por economistas como Leon Walras y Wilfredo Pareto con los desarrollos de los modelos de equilibrio general competitivo. La idea es que si los individuos quieren maximizar su bienestar individual (“asociado al enfoque de decisión racional”), y los mercados funcionan correctamente generando las señales de precios adecuadas (producto de la interacción entre la oferta y la demanda), que dan a los individuos los incentivos correctos para asignar  los recursos, tanto para la inversión como para el consumo. Ello llevará al logro no solo de la eficiencia productiva (producción al menor costo) sino también de la eficiencia asignativa (precios iguales a costos marginales). Estos planteamientos y desarrollos metodológicos constituyen la esencia de la microeconomía actual, conocida como “escuela neoclásica”.

La Alternativa Socialista

Sin embargo, el avance del “capitalismo salvaje” y los problemas sociales que se originaron, llevó a que importantes pensadores como Carlos Marx, realizaran un análisis histórico sobre la evolución de las relaciones económicas de producción y acumulación, y argumentaran que el sistema capitalista imperante era insostenible, ya que llevaría a una creciente monopolización del capital, en una búsqueda de detener la tendencia decreciente de ganancia, con el consecuente incremento del desempleo de la mayor parte de la población. Ello llevaría a un rompimiento violento a través de la revolución popular dando lugar a un gobierno socialista, el cual conduciría a una etapa más avanzada, denominada comunismo, donde no existiría propiedad y cada quien aportaría a la sociedad de acuerdo a sus capacidades.

Esta teoría influyó fuertemente en los gobiernos socialistas, que surgen fundamentalmente durante los dos primeros tercios del siglo pasado, los cuales abolieron la propiedad privada y crearon un sistema centralizado donde las decisiones de producción no las tomaba cada individuo o empresa sino más bien el Estado a través de una entidad encargada de la planificación. En teoría, se pensaba que este esquema podía llevar al mismo nivel de eficiencia que el sistema de mercado, aunque en base a costos de oportunidad y no a precios, pero permitía además la introducción de criterios de equidad y acceso a todos los ciudadanos. En este sentido, tendría una superioridad “moral” sobre el capitalismo.

Sin embargo, estas experiencias de “socialismo real” no fueron exitosas, debido, entre otras razones, a los problemas intrínsecos, si se considera que los agentes son por naturaleza individualistas, que tiene este tipo de organización como los incentivos a no realizar el mayor esfuerzo en un contexto de propiedad común, la corrupción de la clase dirigente y la imposibilidad computacional de tomar decisiones centralizadas que se adapten a las preferencias de los diferentes individuos, tal como lo han mostrado los estudios de Joseph Stiglitz.

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Responses

  1. Muy de acuerdo sobre los estudios de Stiglitz, que mencionas Raúl:

    “Estas experiencias de “socialismo real” no fueron exitosas, debido, entre otras razones, a los problemas intrínsecos, si se considera que los agentes son por naturaleza individualistas, que tiene este tipo de organización como los incentivos a no realizar el mayor esfuerzo en un contexto de propiedad común, la corrupción de la clase dirigente y la imposibilidad computacional de tomar decisiones centralizadas que se adapten a las preferencias de los diferentes individuos, tal como lo han mostrado los estudios de Joseph Stiglitz.”

    En la actualidad hay muchos ejemplos que demuestran que los agentes, por naturaleza somos individualistas, el cuál es bueno, pues nos ayuda a ser independientes y a asumir nuestras propias responsabilidades, pero también tenemos que tener en cuenta que la interdependencia es un nivel superior al anterior, el cuál nos ayuda a interactuar con los demás manteniendo nuestra independencia.
    Entonces, a mi parecer tenemos que tener presente lo anterior en la organización adecuada de la economía.

    Saludo y felicito por el tema tocado, Raúl.


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